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8 de marzo. Manifiesto.

8 DE MARZO. DÍA MUNDIAL DE LA MUJER.

El día 8 de marzo se celebra el día de la mujer. Pero nosotras nos preguntamos ¿qué hemos de celebrar? Durante años, y más últimamente, nos han dicho que YA éramos iguales, que lo habíamos conseguido, que el feminismo y su lucha por la equiparación de derechos ya no eran necesarios, que los extremos no nos llevarían a nada. Bien, pues esto…¡¡NO ES CIERTO!!
La filósofa española Amelia Valcárcel nos afirma que: “La feminización de la pobreza es un hecho. La falta de oportunidades de empleo acordes con la formación, otro. El acoso y, cuando cabe, la violencia, otro más. Todo ello para un colectivo cuyo único defecto visible parece ser el no haber tenido la previsión de nacer con otro sexo”.

No es cierto que nos traten igual que a los hombres: las mujeres asesinadas son más día a día (más de 560 asesinatos desde 2010), las cifras en femenino de violencia sexual son angustiosas (1 mujer es agredida cada hora en España), la educación vetada a niñas sólo por serlo (todavía 533 millones de niñas son analfabetas por motivos sexistas, el número de niños es muchísimo menor), los trabajos en el hogar siguen sin ser reconocidos ni agradecidos más bien impuestos a la mujer (el hogar y la familia continúan recayendo en mujeres: la equidad no es ni total ni real), la violencia obstétrica (abuso de medicalización en los partos, aumento del número de cesáreas, apropiación de los derechos reproductivos de las mujeres, pérdida de autonomía de la mujer y de intimidad…), el papel de cuidadoras de personas enfermas recientemente empeorado por el cambio en la ley de dependencia (el perfil de persona cuidadora sigue siendo una mujer de entre 40 y 60 años)… esto en términos generales. Si hablamos del ámbito laboral nos encontramos con datos reveladores de la actual situación de la mujer:
– según la UE, la diferencia salarial en España es del 24% entre hombres y mujeres y en Aragón del 30%, nos superamos. Sólo por ser mujer trabajas gratis más de 60 días al año. Somos, además, uno de los pocos países europeos en el que esta brecha de diferencia sigue aumentando.
– el techo de cristal, esa barrera que parece que no está pero nos frena. En España a pesar de que las mujeres tituladas en la universidad supera con creces al número de hombres, sólo representamos el 10% de los cargos en los consejos de dirección de grandes empresas.
– las mujeres con descendencia o en edad de tenerla se encuentran con grandes dificultades para incorporarse o mantenerse en el mercado laboral. Estas mujeres son desprestigiadas y atacadas públicamente por asociaciones empresariales que nos dicen que somos “un problema”. “Porque como se quede embarazada, nos quedamos con el problema” nos dicen los empresarios.
– estadísticamente, somos las mujeres las que aceptamos peores trabajos peor remunerados y en peores condiciones laborales.
– Somos también nosotras las que sufrimos acosos en los centros de trabajo, a las que nos despiden si alzamos la voz.

Repito pues, ¿Qué hemos de celebrar? No hemos de celebrar NADA. Tenemos que juntas, con vosotros también porque os necesitamos en esto, luchar, LUCHAR y LUCHAR. Seguir alzando la voz, que nos oigan aunque se tapen los oídos.
Que todas las mujeres que han sido de una u otra forma violentadas y maltratadas por esta sociedad machista y patriarcal a lo largo de los tiempos; por sus guerras, por sus huelgas, por sus sueños..que eso no quede en nada.
Porque ellas, nuestras nietas, no tengan que enfrentarse a más días de trabajo gratis, ni amenazas, ni despidos, ni ataques gratuitos, etc. sólo por ser lo que somos: por ser mujeres.
Para concluir este manifiesto e invitaros a reflexionar, os dejamos esta cita de Shirin Ebadi, abogada y activista iraní.
“Las mujeres constituyen la mitad de la población en todos los países. Apartar a las mujeres y excluirlas de la participación en la vida política, social, económica y cultural significaría, de hecho, tanto como privar a la población de cualquier comunidad de la mitad de sus capacidades”.

Marzo poético y violeta…en Fraga.

El día 7 de marzo, sábado empieza el Marzo Poético. Lo inaugura Begoña Abad y participan muchas mujeres: Miriam Reyes, Mar Benegas y Nuria Casado.

Mar llevará a cabo diferentes talleres a lo largo de todo el mes (haikus, de poesía, recitales…). Nuria compartirá la belleza de leer teatro. Begoña y Miriam, ambas poetas, se “encontrarán” con ellas, con sus poesías y con todas las que acudan a la cita.

Ellas dos, Miriam y Begoña, Begoña y Míriam, son las encargadas de abrir los actos, el día 7 de marzo (sábado) a las 19h en el palacio Montcada.

Begoña Abad

Begoña Abad, además, no se va. Se queda con nosotras. Y con vosotras. Con todas las que participemos el día 8 de marzo en la concentración que os hemos propuesto para conmemorar el DÍA DE LA MUJER. Nos vemos a las 11.30 en la Pza. España, junto a la fragatina.

 

8m cartell

Las mujeres y sus cuerpos


Lo hemos tomado prestado de: www.enpositivo.com (clic para visitar).

Son las mujeres las únicas con autoridad para tomar decisiones sobre sus cuerpos

Mi cuerpo. Tu cuerpo. Su cuerpo.
Todos los seres tienen cuerpo. El ser está determinado por su corporalidad. Cuando el cuerpo muere “se deja de ser” y, según las creencias, bien se “pasa” a otra dimensión, en cualquier caso, incorpórea, bien desaparece. La muerte es la desaparición del cuerpo, por tanto la dimensión vital está determinada por la existencia del cuerpo.

Cuando analizamos el uso social y cultural, incluso económico, del cuerpo de las mujeres lo más llamativo es la enajenación de las mujeres hacia su propio cuerpo pues lo “deposita”, sin resistencias (gracias a la educación formal e informal), para cumplir las finalidades que la sociedad, la cultura y la economía les tienen reservadas.

Así, el cuerpo de las mujeres es receptáculo de vida para garantizar la reproducción de la especie, más allá del deseo y de la voluntad que las propias mujeres tengan en reproducirse, hasta el punto que “ser mujer” aún hoy está directamente relacionado con la maternidad (de ahí los obstáculos para que las mujeres tomen decisiones sobre la interrupción voluntaria del embarazo).

Por otra parte, el cuerpo de las mujeres es objeto de placer teniendo que adecuarse, con la complicidad de la ciencia (operaciones quirúrgicas, dietas, cosmética, modas…) y de los medios de comunicación, a los gustos y deseos de quienes sueñan gozarlo, generando pingües beneficios a las industrias “de la belleza” y homogenizando las identidades, simbolizadas en la diferencia corporal, ajustándolas al ideal del deseo masculino (en las sociedades androcéntricas y supuestamente democráticas), diluyéndolas en siliconas, sometiéndolas a tallas imposibles y en reestructuraciones fisiológicas (ver cualquier catálogo de operaciones estéticas que ofrece la cirugía actual).

Además, el cuerpo de las mujeres está poseído por las culturas patriarcales más arcaicas que depositan en él su honor y su honra y, para preservarlas, es ocultado a la mirada -al deseo- de quienes pueden quebrar el honor y la honra de su dueño (otro hombre), o bien son extirpados sus órganos de placer (ablación, castración, etc.) para evitar que el propio deseo de las mujeres quiebre “su voluntad obediente” de someterse al mandato patriarcal.

Pero también el cuerpo de las mujeres es mercancía, de hecho la trata de mujeres y la prostitución es uno de los negocios “globalizados” más lucrativos, aunque no sólo, ya que el trabajo doméstico y de cuidados (que desarrollan las mujeres de manera gratuita, incluidas las religiosas), supone, en España, el 40% del Producto Interior Bruto… Situaciones, éstas, que no son sino resultados del ejercicio de la violencia estructural y cultural que se ejerce sobre el cuerpo de las mujeres, es decir, sobre los seres humanos mujeres colonizados por un modelo de poder androcéntrico y patriarcal, que justifican y dan sentido a la violencia directa manifestada en la violencia de género, los asesinatos de honor, las violaciones, los abusos sexuales, los feminicidios…

Una de las principales aportaciones del Feminismo ha sido reivindicar que el cuerpo de las mujeres les pertenece a ellas, y sólo a ellas, a cada una de ellas, de modo que son las mujeres las únicas con autoridad para tomar decisiones sobre sus cuerpos, sobre sus vidas, sobre sus identidades, sobre su ser, devolviéndoles el estatuto de sujeto que el poder insiste en arrebatarles y/o desconocerles.

Por ello, con la A dedica este número al cuerpo de las mujeres, dando cuenta de las causas que lo someten y de los diferentes obstáculos que, todavía hoy, tenemos que superar, que eliminar.

Alicia Gil
Lda. en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Universidad de Valencia. Experta en Género, Igualdad, Organizaciones y Transferencia.

Fuente: “Con la A”